LOS LEONES NUNCA SERÁN VEGETARIANOS

Cada día nos desayunamos con nuevas noticias sobre los casos de corrupción política que parecen llevarnos a la conclusión de que la auténtica  Constitución material de nuestro país es la corrupción. Y todo ello dentro de una crisis económica, que conduce a que la ciudadanía se distancie cada vez más de nuestros políticos. Estos han dejado de ser ciudadanos, pues no pueden salir a la calle, ni siquiera a comer en un restaurante, sin que sean increpados por aquellos. El debate se reduce, pues, a los medios de comunicación, normalmente privados, que son, como es sabido, opinión publicada y no opinión pública.

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Desde un punto de vista penal, España es uno de los países con menor índice de penados por delitos de corrupción política. Son muy pocos los condenados por sentencia judicial firme. Hay algunos en prisión provisional. Y nadie devuelve las cantidades ilegítimamente percibidas. En cambio, desde un punto de vista social la corrupción se extiende a todos los partidos, a unos más que a otros, y a  parte de nuestros dirigentes sociales. Son muy pocos los que dan ejemplo en sentido contrario. Cuando mayor es la cuota de poder político o de poder social mayor es el grado de corrupción política. Sólo aquellos que no “tocan poder” están, de momento, limpios de pecado.

Desde un punto de vista territorial, el problema resulta todavía más grave. Andalucía, Cataluña, Madrid y Valencia, es decir, las principales Comunidades Autónomas de nuestro país, son las que presentan índices más elevados. El caso de la última de ellas, la Comunidad Valenciana, resulta especialmente esperpéntico. Y todo ello sin olvidarnos de la corrupción existente en buena parte de nuestras Corporaciones Locales y en todo el entramado  institucional de nuestro país.

Pero lo grave es que no parecen vislumbrarse soluciones a medio y corto plazo. Ni la aplicación de las medidas normativas existentes, que deberían bastar por si solas, ni la aprobación de nuevos y pomposos proyectos de ley (ley de transparencia), ni la actuación en casos notorios de la Fiscalía General del Estado, parecen representar un intento serio de atajar radicalmente el problema. Personalmente  me resisto a admitir aquella frase lapidaria que recientemente una profesora española, que hacia una estancia de investigación en la prestigiosa Universidad mejicana de la UNAM, pronuncio en un seminario sobre el tema en cuestión: “No debemos olvidar que los leones nunca serán vegetarianos”.

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  • Laura Gómez

    Bueno, pero los hay leones y leonas más carnívoros que otros. En otros países se dimite por mentir o plagiar en una tesis doctoral presentada 20 años atrás (por ejemplo) y el nuestro parecen no castigarse determinadas prácticas repugnantes. El problema es que bien pareciera que la ética se ha judicializado, sólo con sentencia judicial firme parece que un comportamiento puede ser sancionado; mientras ¿campo libre y cheque en blanco? Un cheque en blanco, desde luego, mucho más próximo a unos partidos que a otros (eso no podremos negarlo)